Peso y de imagen corporal posparto: ¿Cómo puedo mantenerme saludable y amar mi cuerpo cambiante?

Peso posparto e imagen corporal: ¿cómo puedo mantenerme saludable y amar mi cuerpo cambiante?

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Julie Cunningham es nutrióloga certificada, especialista certificada en el cuidado y la educación de la diabetes y consultora de lactancia certificada por la Junta Internacional, con más de 25 años de experiencia en atención médica práctica. Publica un boletín semanal diseñado para ayudar a las mujeres a transformar su salud, aumentar su longevidad y amar el cuerpo en el que viven. Es la autora de "30 Days to Tame Type 2 Diabetes" (30 días para domar la diabetes tipo 2) y vive en el oeste de Carolina del Norte con su familia y varios amigos de cuatro patas.

Después de dar a luz, a muchas mamás les preocupa cómo ha cambiado su cuerpo. Es normal sentir que necesitas darte prisa para recuperar tu cuerpo anterior al embarazo, sobre todo con tantos mensajes de la cultura de las dietas que te dicen que vivir en un cuerpo de diferente tamaño está de alguna manera mal. La verdad es que tu cuerpo ha cambiado, y eso está completamente bien. Hay cosas que puedes hacer para sentirte bien con esos cambios.

Enfócate en las maravillas que realiza tu cuerpo:

Tu cuerpo logró algo increíble: ¡hizo crecer a un bebé e incluso creó un órgano nuevo llamado placenta! Trabajó arduamente para dar cabida a una nueva vida y ahora está ocupado alimentando, sanando y cargando a tu bebé, todo esto mientras duermes poco. Cuando te sientas incómoda o cohibida, tómate un momento para valorar tu cuerpo. Escribe de 1 a 3 cosas por las que te sientas bien. Por ejemplo: "Agradezco tener brazos fuertes para sostener a mi bebé".

Aspira a la neutralidad corporal:

En lugar de intentar dar el salto de que no te guste tu cuerpo a amarlo, busca la neutralidad corporal. Esto significa aceptar que tu cuerpo es diferente: ni bueno ni malo, solo diferente. Enfócate en valorar la singularidad de tu cuerpo cambiante.

Replantea los pensamientos negativos:

Cuando surjan pensamientos negativos sobre tu cuerpo, replantéalos con gracia y compasión. Por ejemplo, si piensas: "Odio que mi vientre parezca que todavía estoy embarazada", replantéalo como: "Mi vientre se ve diferente ahora de lo que se veía antes de tener a mi bebé". Recuerda, no se trata de que sea positivo o negativo; se trata de ser neutral.

Respeta tu cuerpo con la ropa:

No te obligues a usar ropa de antes del embarazo. Usar lo que te quede cómodo honra y respeta tu cuerpo. Subir de talla no es rendirse, es elegir tratar a tu cuerpo con dignidad. Hay muchas opciones asequibles, desde tiendas de segunda mano hasta intercambios de ropa y grupos en línea.

Deja de checar tu cuerpo constantemente:

Rompe el hábito de estar checando constantemente tu cuerpo. Retira o esconde la báscula, haz tus actividades de baño en lugares diferentes, usa ropa cómoda e intenta no prestar atención a las superficies reflectantes. Intenta verte como una persona completa, valorándote más allá de solo las partes de tu cuerpo.

Escucha y confía en tu cuerpo:

Aunque no te sientas muy bien con tu cuerpo, escucha y confía en sus señales. Tu cuerpo envía señales para realizar comportamientos que promueven la salud. Cree que tu cuerpo trabaja para ti y sigue sus señales de hambre, saciedad, descanso y movimiento sin culpa.

Prioriza tus necesidades básicas:

No hay ningún premio por descuidarte. Dale a tu cuerpo lo que necesita de forma básica, como comer, descansar y moverte. Esto fomenta el respeto y la estima por tu cuerpo, ayudándote a aceptar y valorar los cambios.

Honra tu cuerpo con la comida y el movimiento:

En lugar de restringir los alimentos, date el permiso incondicional de comer lo que disfrutes. Permítete todos los alimentos con moderación, teniendo en cuenta las señales de hambre y saciedad de tu cuerpo. Haz ejercicio con alegría; elige actividades que apoyen tu vida como nueva mamá o papá. Recuerda que eres más que un número en la báscula; eres una persona increíble, ¡y eres suficiente!

Por último, recuerda que tu camino es extraordinario. Acepta los cambios, mantente saludable y valora la increíble historia que cuenta tu cuerpo. Estás haciendo un trabajo increíble y cada paso adelante es un triunfo. ¡Salud por la maravillosa aventura de la maternidad!

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